Una postal a Guadalajara

Por Julio Mínguez
Miembro de la Sociedad Filatélica de Madrid

El 7 de octubre de 1933 Concha y Antonio, recién llegados a Zaragoza tras un “agradable” viaje desde Madrid, escriben una postal con una foto de la Basílica del Pilar a sus padres, residentes en Usanos, provincia de Guadalajara, para comunicarles que han llegado bien a la primera etapa de su viaje. Esta postal y su curioso viaje de 20.000 kilómetros, serán los que nos ilustren la curiosidad filatélica de hoy (Img. 1).

Img. 1 – Tarjeta Postal con la Basílica del Pilar

 

Guadalajara. Detalle Sello y matasello

Img. 2 – Detalle del Sello y matasello

Como decimos, la postal se escribe en Zaragoza el 7 de octubre de 1933. Posiblemente se ponga en el correo el día siguiente.

Está franqueada con un sello de Nicolás Salmerón de 15 céntimos, importe correcto para el envío de tarjetas postales dentro de España y de la Unión Postal de las Américas y España. El sello se matasella con un fechador puente de Zaragoza (Img. 2).

La postal va dirigida a “don Eusebio Vallejo, médico – Usanos (Guadalajara)” (Img. 3). No hay más señas. Tampoco hacen falta: Usanos en esa época tiene alrededor de 600 habitantes y su médico es conocido de sobra por todos.

Señas

Img. 3 – Señas

Guadalajara. Fechador Mexicano

Img. 4 – Fechador Mexicano

La postal emprende su viaje. Pero una equivocación hace que en vez de recorrer los 300 kilómetros que separan Zaragoza y Guadalajara (España), recorra los casi 10.000 que separan Zaragoza y Guadalajara (México).

Así, coge un avión, cruza el Atlántico, y llega a la capital de Jalisco 16 días después, el 23 de octubre de 1933, como lo corrobora el fechador mexicano que se estampa en la parte superior (Img. 4).

En la oficina de correos mexicana, como es evidente, nadie sabe dónde queda Usanos ni quién es ese médico llamado Eusebio.

Pregonada

Img. 5 – “Pregonada”

No les queda más remedio que pregonar la postal en la oficina por si alguien la reclamase (Img. 5), y después llevarla a la oficina del Inspector del servicio urbano para ver si desde allí pueden dar con el destinatario (Img. 6). Suponemos que es allí donde se dan cuenta del error, escribiendo en rojo junto a las señas “España” (Img. 7) y reencaminando de vuelta la postal a la Península.

Img. 6 – Sello del inspector Img. 7 – “España”

Esta vez sí, la postal entra en España y llega a Usanos, su destino correcto, en algún día indeterminado de noviembre de 1933, según reza el fechador de llegada estampado en la parte posterior de la postal (Img. 8).

Guadalajara. Fechador de llegada

Img. 8 – Fechador de llegada

A ojos de hoy en día dos cosas resultan para mí destacables de esta postal:

  • A pesar de los homónimos, me sigue pareciendo extraño un error de encaminamiento de este calibre, y más dado el nivel de calidad y eficiencia del servicio de Correos de aquella época.
  • Sorprende, además, el empeño que ponían los servicios de correos de todos los países para tratar de hacer llegar cada envío a su destinatario, por muy sencillo que fuese el efecto postal y por muchos kilómetros que se debieran hacer.

Yo me alegro de ese viaje y de que esta curiosa postal haya llegado a nuestros días, aun cuando el médico Eusebio se enterase de la llegada de sus hijos a Zaragoza más de un mes después de producirse.

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