Si abrimos un periódico de la época, encontraremos a Carmen de Burgos en muchos lugares, bajo nombres variados: Colombine, Marianela, Perico el de los Palotes, Gabriel Luna… y siempre será ella y nunca del todo la misma.
La primera periodista profesional española nació en Almería en 1867, y murió en Madrid en 1932. Carmen de Burgos recibió una educación con un peso mayor de lo que se acostumbraba en la burguesía a la que pertenecía (obtuvo, por ejemplo, plaza de maestra), se casó joven y su matrimonio resultó una experiencia tan devastadora, plagada de humillaciones y maltrato, que la llevó no solo a la separación sino a una defensa encendida del derecho al divorcio, que defendía en la columna para mujeres que le concedieron en el periódico madrileño El Globo. En esta colaboración y las posteriores, Colombine partía de los temas clásicos dedicados a las lectoras femeninas (la moda, la belleza, el arte de recibir) y desembocaba en otros como el derecho a voto, la higiene o la necesidad de la educación de las niñas.



Si tenemos en cuenta que la mayoría de los médicos de la época coincidían en que el ejercicio resultaba perjudicial e impúdico para las mujeres no debe extrañarnos que la familia de Anita Carmona, Nita, trataran por todos los medios de apartarla de esa peligrosa afición. No entendían a la niña; ¿por qué se empeñaba a jugar al balompié, ese deporte inglés llamado 


El 19 de abril de 1924 se constituyó en Madrid la Compañía Telefónica Nacional de España, una compañía privada que contaba como accionistas con la empresa americana ITT y el apoyo de dos bancos españoles: el Urquijo y el Hispanoamericano.
Tomando el relevo de