Por Julio Mínguez
Miembro de la Sociedad Filatélica de Madrid
El 7 de octubre de 1933 Concha y Antonio, recién llegados a Zaragoza tras un “agradable” viaje desde Madrid, escriben una postal con una foto de la Basílica del Pilar a sus padres, residentes en Usanos, provincia de Guadalajara, para comunicarles que han llegado bien a la primera etapa de su viaje. Esta postal y su curioso viaje de 20.000 kilómetros, serán los que nos ilustren la curiosidad filatélica de hoy (Img. 1).